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viernes, 24 de julio de 2026

Keikogi: El Uniforme de Entrenamiento.

El Maestro Herbert con su Keikogi (karategi).

Conocemos como Keikogi al uniforme o ropa con la que entrenamos a diario en el Dōjō, tanto en Karate como en cualquier otra disciplina marcial de origen nipón. Su significado viene de Keiko; práctica, entrenamiento y Gi; ropa, indumentaria.

Erróneamente es habitual llamarle kimono, siendo esta una prenda para usar en ocasiones especiales y que posee un significado más amplio. Kimono se traduce como “lo que llevas puesto”.


Hakama de Aikido


El Keikogi es una prenda relativamente nueva, pues fue el fundador del Judo -Jigoro Kano- quien lo incorporó a la práctica de su Arte Marcial el pasado siglo XX, ya que hasta entonces se había usado la hakama (falda-pantalón tradicional japonés), y buscando una indumentaria más cómoda y resistente para la realización de proyecciones y del trabajo en suelo, el maestro Kano optó por incluir el judogi de color blanco y grano de arroz (Keikogi de Judo) en la práctica de su disciplina. 





No fue casualidad la elección del blanco como color del Keikogi, ya que se trata de un tono que en Oriente simboliza la pureza y es a menudo usado en rituales funerarios por hacer referencia a la purificación del alma. En Artes Marciales el blanco es el color símbolo del espíritu del principiante (Shoshin), así que representa de algún modo la práctica con humildad.

Pronto, en la década de los años 20, el Karate Dō del maestro fundador Gichin Funakoshi adoptó igualmente este tipo de uniforme (karategi) al ver, en una de las visitas de éste al Dōjō de Kano Sensei, cómo lucían los judokas en el tatami solo diferenciados con los diferentes colores de sus cintos según su nivel. A partir de ahí, el uso del Keikogi  se extendió por Japón al resto de Artes Marciales. Hoy en día también es usado en otras disciplinas propias de Corea y de China.

Por extensión, el Keikogi propio de cada disciplina viene a componerse como es de imaginar, con el nombre del Arte Marcial en cuestión seguido de la palabra Gi. Por ejemplo, kendogi (uniforme de Kendo), aikidogi (uniforme de Aikido) o el ya nombrado karategi.

Habitualmente, bajo el Keikogi no suele llevarse ninguna prenda o camiseta, salvo las féminas por razones obvias. No obstante, depende de cada Arte Marcial, estilo y escuela. De hecho, hoy en día es frecuente ver a judokas llevando camiseta de interior, ya sea por comodidad o por higiene.

El maestro Michel luciendo su judogi junto a mí con karategi.
Por lógica, cada disciplina ha adoptado una textura, diseño y gramaje diferente según su necesidad. El judogi es más resistente para soportar los agarres, mientras que el karategi es más suave para permitir la movilidad del practicante (especialmente esto es notable en el Keikogi genuino de la escuela Shōtōkāi).

Al Keikogi lo complementa el cinturón (Obi), que además de ser un complemento práctico por ser lo que mantiene la chaqueta correctamente cerrada, juega un papel filosófico y tradicional. Marca el nivel técnico y de experiencia del practicante. Esta escala está inspirada en los viejos Samurai. Hoy en día existe una jerarquía según los colores del cinto para la mayoría de las disciplinas marciales japonesas (Karate Dō, Judo, Tai Jitsu...), aunque existen Artes Marciales donde obvian los colores de amarillo al marrón, usando solo el blanco y el negro (ocurre habitualmente en Aikido).




Las principales partes que componen la chaqueta (Uwagi) del Keikogi son la solapa (Eri), la manga (Sode), el puño (Sodeguchi) y el faldón (Shita). 

Al pantalón se le llama Zubon, al muslo interior, Mata y como ya se ha comentado, el cinturón se conoce como Obi en japonés.

Varios de estos nombres son usados en técnicas de estrangulación, proyección o agarres, como ocurre con Okuri Eri Jime, Uchi MataSode Dori, por lo que es interesante conocerlos.




Si bien es cierto que para practicar Karate y otras disciplinas no es preciso llevar siempre ningún atuendo específico (como ocurría antaño en Okinawa), el Keikogi es considerado como algo más que una prenda de entrenamiento, siendo vista como un símbolo que nos retrotrae al Japón más tradicional y filosófico. Además de ser una herramienta útil para la práctica, sobre todo en Artes Marciales de lucha por lo que más arriba se ha comentado, el Keikogi sirve tanto como rito de iniciación para los alumnos más noveles como para recordar a los más veteranos qué, dónde y cómo hacemos lo que hacemos cuando entramos en un tatami.

Raúl Cabral.

sábado, 4 de julio de 2026

Últimos Eventos y Galería del Curso 2025-26.

Con mis alumnos mayores e infantiles (2-3-2026)

>El 2 de marzo de 2026 celebré con mis alumnos mi 44º Aniversario de práctica en el Club de Karate Dō Herbert y en las Artes Marciales en general (1-3-1982/1-3-2026). 

Como es ya tradición, entrenamos en las clases de Karate infantil y adulto antes de brindar con estos últimos al finalizar las mismas.

Esperemos seguir entrenando muchos años más a pesar de las numerosas lesiones crónicas que me limitan la práctica diaria.

Brindando con mis alumnos por mi 44º aniversario (2-3-2026)

>Los primeros exámenes del año 2026 tuvieron lugar el miércoles 8 de abril, y en ellos se examinaron algunos de nuestros alumnos infantiles de Karate y Paula, que lo hizo para la obtención del 5º Kyu de Goshin.

Nuevos grados de Karate y Goshin (8-4-2026)

En cuanto a nuestros niños, Álvaro obtuvo el Cinturón Amarillo-Naranja, mientras que Abigail y Ayour superaron su prueba de Cinturón Amarillo. Alejandra, por su parte, aprobó el grado de Blanco-Amarillo. Y en los adultos, Paula -2º Kyu de Karate Dō- se hizo con su Cinto Amarillo de Goshin Jutsu.

>Llegado junio, tuvimos la oportunidad de disfrutar de una estupenda clase magistral impartida por el maestro José Cáceres con motivo de la agradable visita de su Senpai David Wayne, con quien trabajó tanto con manos vacías como con su arma de Kobudo favorita, el . Bajo estas líneas comparto un breve vídeo con los mejores momentos de esa clase del 15 de junio de 2026. (Más abajo, en la galería de imágenes, puede verse una foto grupal de ese día).




Con los nuevos grados antes de la entrega (24-6-2026)
 


>El lunes 22 de junio se celebró la última convocatoria de exámenes del curso en nuestro Dōjō

En lo referente a los niños, Miguel aprobó el Blanco-Amarillo tras superar su prueba y Adam hizo lo propio con su Kyu el miércoles 24, ya que no pudo asistir el día 22. Juan Antonio Arrans obtuvo el cinturón Azul de Karate en el grupo de adultos. 

Enhorabuena a los nuevos grados del Club Herbert.






Cena Fin de Curso (26-6-2026)




>El viernes 26 de junio, justo el día anterior a los exámenes de Cinturón Negro en Sevilla, tuvimos la oportunidad de confraternizar en la cena fin de curso. Fue una vez más en el restaurante Foster's Hollywood Lebreros. Nos reunimos algunos de los alumnos habituales, el maestro José Cáceres, y los amigos Manolo Moreno y Ángel "el Goma"








Nuevos C. Negros tras la entrega (29-6-2026)

>En cuanto a los exámenes de Cinto Negro, el sábado 27 de junio obtuvieron sendos primeros danes Carlos, Gabriel y Pedro (en la foto, respectivamente de izquierda a derecha), quienes hicieron un buen papel ante su tribunal en Sevilla capital. La correspondiente entrega de cinturones tuvo lugar el lunes 29, coincidiendo con la última clase del curso.

Quiero expresar aquí mi orgullo de maestro ante tal evento, ya que a Carlos lo conozco desde su niñez, a Pedro desde que nació un par de meses después de la inauguración del Dōjō Kisei, allá por enero de 2010 y a Gabriel le llevo dando clases desde hace bastantes años también.

¡Enhorabuena a los tres!





Última clase del curso (29-6-2026)



>El lunes 29, tras la entrega de los nuevos Cinturones Negros, pudimos disfrutar de una clase magistral de Kawashi (esquiva) por parte del maestro José Cáceres. Nos centramos en las primeras dos esquivas -Kawashi Irimi Soto Ura y Kawashi Irimi Uchi Ura- y al final de clase, mezclamos el trabajo de esquiva con el golpeo en corto (Ate Waza), introduciendo el Sune Ate como respuesta o contraataque.






A continuación, podemos ver unos momentos de la citada clase de esquiva.



>Y por último, la galería de imágenes (inéditas) de los momentos más interesantes del curso 2025-2026.

Ángel, Mínguez y Raúl con Cáceres y su 6º Dan (3-10-2025)

Primera clase del curso (1-9-2025)
 
En el seminario de Hiruma con Mínguez y los Cáceres (4-10-2025)

Celebrando el 30º cumpleaños de Javier (24-10-2025)

Visita de Sergio e hijo al Dōjō Kisei (26-12-2025)

Primera clase del año con los hermanos Juliá (2-1-2026)

Celebrando el 4º Dan de Karate de Aº Mínguez (14-3-2026)

Clase magistral de José Cáceres y visita de David Wayne (15-6-2026)

Raúl y Javier con los tres nuevos C. Negros (27-6-2026)

Raúl Cabral. 

jueves, 18 de junio de 2026

Kimochi: Cómo Sentimos en Karate Dō.

Maestro Shigeru Egami

El significado de Kimochi en japonés es "sentimiento", "emoción" o incluso “sensación", refiriéndose a la 'intención interna' que el karateka -en nuestro caso- pone en las técnicas, en la práctica diaria, en cada saludo. Expresa pues el estado interno (físico y espiritual) de una persona en un momento determinado.

El término Kimochi se forma por las palabras Ki, "energía vital o interior" y Mochi, "experiencia sensorial o emocional", con lo que dicho concepto podemos decir que une ambos extremos.

De manera general, Kimochi se aplica para describir cómo algo (lugares, experiencias, Karate, Budo...) le hace sentir a alguien, pero visto desde un punto de vista positivo. En Karate Dō, Kimochi hace referencia al sentimiento que ponemos en nuestra práctica y en la realización de nuestras técnicas como ya hemos comentado.

En ocasiones, el maestro Herbert dedicaba algunas clases a este trabajo. Tras un calentamiento suave, donde realizábamos ejercicios de relajación, procurábamos unir nuestro Ki con el del compañero e intentábamos sentir su intención. Hacíamos ejercicios de precisión, de velocidad con la mayor soltura posible de nuestra musculatura, de traslado de nuestro peso en posiciones básicas y terminábamos realizando el Kata Taikyoku Shodan; unas veces lento, otras fuerte, otras veces relajados e incluso a ciegas.

En el vídeo que ilustra esta publicación podemos apreciar algunos de estos ejercicios y trabajos donde se practica el Kimochi que hemos explicado. Al final de los ejercicios expuestos, los alumnos llevan a cabo Taikyoku Shodan con los ojos cerrados y a oscuras, en distintas orientaciones respecto a sus compañeros y al final, buscando la mayor relajación posible.

Raúl Cabral.

martes, 2 de junio de 2026

Tanegashima. El Arcabuz del Samurai.

Cuando hablamos de Artes Marciales solemos pensar en armas blancas y de golpeo, pero hubo un tiempo en el que algunos Samurai y soldados de infantería (Ashigaru) del antiguo Japón también llegaron a usar un arma de fuego; era el Tanegashima (Teppo), un arcabuz que los portugueses introdujeron en aquel país en 1543.

El nombre provenía de la isla nipona de Tanegashima, donde el señor de la misma compró una pareja de arcabuces a unos portugueses que se refugiaron allí de una tormenta, y a continuación mandó copiarlos para poder fabricarlos. 

Algunos clanes renegaron del uso de este arma, pero cuando otros más pragmáticos empezaron a emplearlos contra ellos, su manejo se generalizó. Aunque la fabricación era costosa y complicada, los Damyo se las ingeniaron para producirlos casi en serie. 

Se hicieron muy diversos tipos de Tanegashima, desde los más cortos (87 cm), pasando por otros más largos (120 a 140 cm) y llegando a medir tres metros de largo y pesar más de 130 kg de peso hacia el siglo XVII. Los guerreros japoneses preferían precisión a velocidad de disparo, y  por ello manejaban arcabuces con culatas curvas. Estas armas podían alcanzar el kilómetro de distancia, pero no eran efectivas más allá de los 100 metros y su precisión se limitaba a los 50 metros.


Los arcabuces competían directamente con los arcos (Yumi), ya que mientras se cargaba, apuntaba y disparaba con un Teppo, se podían lanzar hasta 15 flechas (Ya) con un arco -sin citar la desventaja que suponía la utilización de un arma de mecha en plena lluvia.
Fue hacia el 1600 cuando uno sustituyó al otro en el campo de batalla. En realidad, la verdadera eficacia del arma de fuego de ese tiempo residía en la agrupación de tiradores para disparar en andanadas cerradas; a ser posible organizadas en tres filas. Otra ventaja del arcabuz era que requería menos destreza y entrenamiento. Solo se necesitaba una instrucción básica y la tradicional disciplina militar para su manejo. 

Existieron, como apuntábamos más arriba, diversos tipos:

-Hamaza Zutsu o arcabuces de muralla (de 1,2 a 2 m y calibre superior a los 18,5 mm).
-Hiya Zutsu. Era un mortero que lanzaba flechas incendiarias.
Pistolas de mecha
-Ban Zutsu. De 1,3 m y de un calibre no mayor a los 13 mm. Era ligero (unos 3 kg) y fue usado principalmente en las batallas.
-Chyu Zutsu. Similar al anterior, pero con un mayor calibre (15-18 mm), más ornamentado y era el arcabuz propio del Samurai, con lo que se le consideraba más prestigioso.
-Bajou Zutsu. Empleado a caballo, aunque con ciertas dificultades cuando se usaba una sola mano. Medía entre 40 y 60 cm de largo.
-Tanzutsu. Eran las más cortas (<40 cm), de calibres variados (8,5 a 18 mm) y usadas con una mano como las célebres pistolas.


A mitad del periodo Sengoku (1467-1603) se introdujeron de manera masiva las armas de fuego dada la época tan convulsa en que se vivía, y las ventajas que aportaba el Tanegashima en el campo de batalla, aun tratándose de armas pesadas y primitivas. Tras las experiencias vividas en las diversas guerras de este periodo, Japón llegó a superar a los países de Europa en cuanto a producción de armas de fuego. Tanto fue así que en la guerra contra Corea un siglo después de la llegada de los españoles a América, los japoneses vencieron a los coreanos luchando con 40.000 arcabuceros de un total de 160.000 soldados.

En el siguiente periodo (Edo) y hasta la Era Meiji (a partir de 1868), los conflictos armados disminuyeron, y aunque no se renunció al uso de las armas de fuego (existían dos centenares de armeros en el país por aquel entonces), era la espada la más usada en las pequeñas escaramuzas que se daban, mientras los Tanegashima eran empleados principalmente para la caza y el tiro al blanco por parte de los Samurai.

A partir de mediados del siglo XIX con la llegada de los estadounidenses a la isla, los japoneses empezaron a adquirir armas de fuego más modernas, puesto que los antiguos arcabuces quedaron obsoletos. Fue en 1877 la última vez que se usaron Tanegashima por parte del nuevo Ejército Imperial Japonés contra los Samurai resistentes a la entrada de la Era Meiji, reflejada de manera magistral en el famoso largometraje “El Último Samurai” (2004).

Hoy en día, los arcabuces japoneses son empleados en las recreaciones históricas del país, así como por los coleccionistas de armas antiguas.

Raúl Cabral.

domingo, 10 de mayo de 2026

El Shiai Kumite en las Clases de Karate Dō.

Gyaku Tsuki

Se conoce con el término Shiai Kumite al combate de Karate reglado o combate de competición (no confundir con Jyu Kumite). No es más que la parte deportiva del Karate Dō, un pequeño componente de entre todos los que conforman este gran Arte Marcial nuestro.

La intención de este artículo no es abordar el Shiai Kumite desde el punto de vista de sus normas y reglas, analizando cada una de ellas, sino más bien echar un vistazo a las ventajas (y desventajas) que este tipo de Kumite aporta a las clases de Karate Dō.

Aportaciones del Shiai Kumite.

Hay dos cualidades que a priori destacan especialmente en el combate reglado de Karate: la velocidad y los reflejos. Ambas, muy potenciadas en los entrenamientos de esta forma de Kumite. Es por ello por lo que solemos dedicar algunas clases del curso a la competición, practicando ciertos ejercicios que ayuden a mejorar tanto la velocidad como los citados reflejos del alumnado. 

Inconvenientes del Shiai Kumite.

Por contra, el Kumite reglado hoy en día ha empobrecido nuestro Arte de manera sensible en muchos Dōjōs del mundo. Esto es debido a que, en lugar de darle su (pequeño) lugar en el universo que representa el Karate Dō, hay maestros que lo han considerado como único, es decir, han igualado Shiai KumiteKarate Dō (de hecho solo lo llaman Karate, omitiendo siempre la palabra ), cuando el ancestral Arte Marcial impulsado por Funakoshi y otros tantos maestros del pasado siglo es infinitamente más grande y amplio que un simple deporte. Es más, se han limitado a potenciar solo las técnicas puntuables en los campeonatos, obviando así otras como son las luxaciones, proyecciones, Atemis a puntos vitales, estrangulaciones, etc. Es por ello por lo que el Karate de hoy en muchos lugares, lejos de evolucionar y enriquecerse, ha sufrido lo contrario; un fatal estancamiento.
En nuestro Dōjō, en tiempos del maestro Herbert, lo teníamos claro: la competición era una cosa, a la cual se le dedicaba su tiempo, y el Karate tradicional era otra mucho más importante y extensa.

Ejercicios de Shiai Kumite en las clases de Karate Dō.

En el vídeo que vemos más abajo podemos apreciar, tras el calentamiento, ciertos ejercicios que, como decíamos antes, ayudan a potenciar las cualidades ya citadas. 

  • Realización de técnicas simples o combinadas en fila, todos contra todos. 
  • Juego en parejas donde un compañero permanece con los ojos cerrados mientras el otro se coloca en un lugar desconocido para él, y una vez los abre, debe reaccionar inmediatamente con un ataque.
  • Ejercicio de mantener los ojos abiertos mientras el compañero ataca con su guantilla al mentón con absoluto control, pero con explosividad. Coloquialmente, yo le llamo “ejercicio de frialdad”.
  • El juego del robot, donde se enfrentan dos parejas. En cada una, un componente hará de robot, mientras el otro desde atrás le tocará la extremidad que ha de mover haciendo una técnica. Cuando uno de los “controladores” de los robots toquen la coronilla como se ve en el vídeo, ambos robots realizaran una combinación de mano y pierna sin tocarse entre ellos.
  • Desplazamientos (Unsoku Kata): Kae Ashi, Tsugi Ashi, Kiri Gaeshi.
  • Ejecución por parejas de encadenamientos y combinaciones técnicas. En el vídeo proponemos las siguientes:
  1. Matte Tsuki/Gyaku Tsuki
  2. Gyaku Tsuki/Matte Tsuki
  3. Mawashi Geri con Tai Sabaki *
  4. Yoko Geri con Tai Sabaki
  5. Kouchi Gari/Gyaku Tsuki
  6. Amago de barrido/Mae Mawashi Geri
  7. Combinaciones con Ura Mawashi Geri final
  8. Uraken/Haito Uchi
  9. Oi Tsuki adaptado al Shiai Kumite
  10. Triple Gyaku Tsuki.
Evidentemente, pueden hacerse otros ejercicios y trabajos. Es cuestión de imaginación y de combinar técnicas (directos, patadas, barridos variados...). Aquí presentamos los ejemplos enumerados justo arriba para ilustrar la publicación.

*Coloquialmente, "Mawashi Geri costillero" y "Mawashi Geri barriguero".


Nota: en las imágenes aparecemos Javier Juliá, Pedro Juliá, mis alumnos y un servidor. 

Para terminar, quisiera compartir un breve montaje en el que algunos de los antiguos alumnos de Herbert aparecemos en varios combates de Shiai Kumite celebrados en Andalucía en los años 90, donde se ven diversas acciones exitosas con resultado de punto. Se trata de José Antonio Satorrés, José Antonio Vallés y yo mismo, que durante unos años formamos equipo en algunos torneos.

Raúl Cabral.

sábado, 25 de abril de 2026

El Kiai. La Expresión Sonora del Ki.


Significado.

Etimológicamente, la palabra Kiai está compuesta por dos conocidos Kanji japoneses: Ki, que viene a significar energía, mente, espíritu, fuerza y Ai, que significa unir (es una contracción del verbo Awasu). Si a la palabra Kiai le damos la vuelta, leeremos Aiki -la unificación de nuestra energía con la del oponente- tan importante en Aikidō.


Utilidad.

Para los profanos, el Kiai no es más que el escandaloso grito que dan los artistas marciales cuando practican. ¡Nada más lejos de la realidad! El Kiai es mucho más: por un lado es la exteriorización de la energía por medio de un grito; pero además nos puede servir para animarnos ante un momento de peligro y estrés; para amedrentar, paralizar, distraer o asustar a un oponente e incluso para ayudarnos a respirar cuando, a causa de la adrenalina que circula por nuestras venas en momentos de enfrentamiento, nuestro sistema cardiorrespiratorio nos demanda mayor cantidad de oxígeno. Por último, también nos proporciona un aporte extra de potencia a la hora de dar un golpe.

En un estudio realizado en 1986 en la Nihon University se comprobó que los golpes acompañados por un Kiai eran un 10% más potentes que los que se daban sin grito. Lo más curioso e interesante fue la validación de que dichos gritos sucedían 60 milésimas de segundo más tarde que la llegada del golpe, lo cual indicaba que más que el Kiai en sí, era la intención de ejecutarlo lo que activaba la corteza motora del cerebro y mejoraba la coordinación y la potencia del golpe.

Un experimento práctico ulterior confirmó los siguientes extremos:
  • Sin Kiai y sin intención hay menor potencia.
  • Sin Kiai, pero con intención hay mayor potencia.
  • Con Kiai en el justo momento del impacto se produce la máxima potencia.
  • Con Kiai después del impacto, la potencia es intermedia.
Conclusión: la combinación de una técnica junto con Kiai consciente e intencionado optimiza los resultados en la práctica de las Artes Marciales.


Realización.

Se dice que el Kiai debe proceder del Hara, del bajo vientre; debe darse de hecho con la ayuda del diafragma y el transverso abdominal. Así pues, no solo gritaremos, sino que exhalaremos con el músculo transverso de nuestro abdomen contraído previamente.

El Kiai solemos realizarlo durante los entrenamientos en determinados momentos en los Katas, o al final de un encadenamiento de Kihon, o durante el Kumite (Jyu Kumite, Shiai Kumite, etc.) o bien cuando lo indica el maestro en clase. Pero lo cierto es que podemos realizar nuestro grito cuando queramos o cuando nos lo pida el cuerpo. Por ejemplo, al finalizar una acción determinada. Eso sí, no debemos abusar del Kiai constantemente.

En realidad, el Kiai no es exclusivo de los practicantes del Budo. De hecho, lo oímos en deportes y disciplinas como el tenis, el balonvolea o el atletismo, donde a la hora de atacar una bola o de lanzar un disco, se grita efusivamente.

Naturalmente, no debe de gritarse en la realización de cada técnica, ya que perdería su utilidad, disipándose la energía de manera inútil. Debemos elegir el momento para hacer nuestro Kiai. Al principio, nos avergonzará llevarlo a cabo solos en el tatami, pero inmersos en el grupo de una clase, el pudor y la ansiedad se disolverán. Poco a poco se puede ir practicando y aprendiendo a ejecutarlo en los momentos adecuados.

Ejemplos.

A continuación podemos ver un breve vídeo donde se pueden oír algunos ejemplos de Kiai realizados por los maestros Herbert y José Cáceres, por mí mismo y finalmente por mi Senpai Javier Juliá.

Raúl Cabral.


Bibliografía: karateyalgomas.com

domingo, 5 de abril de 2026

El Kime. La Concentración de la Energía.

Herbert realizando Mae Geri Jodan


El Kime en Karate Dō  y en tantas otras disciplinas niponas no es más que la concentración de nuestra energía en un punto concreto a la hora de golpear, aunque también se aplica en bloqueos, luxaciones y agarres como ocurre en Aikido, Tai Jitsu o Goshin Jutsu, sin ir más lejos.


El maestro Herbert, en su Dōjō de Sevilla, siempre nos insistía en la importancia y necesidad de aplicar Kime en cada Atemi que ejecutáramos. Un golpe sin Kime no puede tener efectividad. En el siguiente artículo sobre el Kime se expone y analiza su auténtico significado y el por qué debemos tenerlo siempre presente en nuestra práctica.





El Kime


“No Kime, no Karate” (“Sin Kime no hay Karate”).


Esta frase emblemática del maestro Hiroshi Shirai, uno de los más grandes exponentes del Karate tradicional Shotokan, resume una profunda verdad del arte marcial: el Kime (決め) —la concentración total de energía, intención y técnica en un punto específico— es la esencia del Karate.


¿Qué significa Kime?


Kime proviene del verbo japonés kimeru, que significa “decidir” o “determinar”. En el contexto del Karate, se refiere a la ejecución con máxima eficacia y precisión en el momento del impacto, canalizando todo el poder del cuerpo, la mente y el espíritu en un solo instante. 


El Kime implica:


1. Dirección exacta.

2. Firmeza.

3. Control.

4. Intención decisiva.


El mensaje de Shirai.


Sensei Shirai enfatizaba que sin esta cualidad no hay Karate auténtico. Un movimiento sin Kime es vacío, sin propósito ni efectividad real. Practicar técnicas sin desarrollar Kime es como practicar un baile bonito, pero sin alma marcial ni valor combativo.


Aplicación del Kime.


En Kihon (técnicas básicas): cada golpe, bloqueo o patada debe terminar con Kime.

En Kata: los movimientos deben fluir con explosiones de Kime en los puntos clave.

En Kumite: aunque el control es esencial, el Kime permite que la técnica sea precisa y decisiva, como si fuera real.


Reflexión para el karateka:


Entrenar el Kime es entrenar la mente, el cuerpo y la voluntad.

Sin Kime no hay concentración, sin concentración no hay precisión y sin precisión no hay verdadero Karate.


A continuación, y para ilustrar este artículo sobre el Kime, podemos ver un vídeo en el que los maestros Herbert A. Hooykaas, Antonio Mínguez, Alain Le Hetet, Fred Royers y un humilde servidor aplicamos Kime en varios ejercicios, en rompimientos y en trabajos de Kumite.


Raúl Cabral.

  

Bibliografía: karateyalgomas.com