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martes, 2 de junio de 2026

Tanegashima (El Arcabuz del Samurai).

Cuando hablamos de Artes Marciales solemos pensar en armas blancas y de golpeo, pero hubo un tiempo en el que algunos Samurai y soldados de infantería (Ashigaru) del antiguo Japón también llegaron a usar un arma de fuego; era el Tanegashima (Teppo), un arcabuz que los portugueses introdujeron en aquel país en 1543.

El nombre provenía de la isla nipona de Tanegashima, donde el señor de la misma compró una pareja de arcabuces a unos portugueses que se refugiaron allí de una tormenta, y a continuación mandó copiarlos para poder fabricarlos. 

Algunos clanes renegaron del uso de este arma, pero cuando otros más pragmáticos empezaron a emplearlos contra ellos, su manejo se generalizó. Aunque la fabricación era costosa y complicada, los Damyo se las ingeniaron para producirlos casi en serie. 

Se hicieron muy diversos tipos de Tanegashima, desde los más cortos (87 cm), pasando por otros más largos (120 a 140 cm) y llegando a medir tres metros de largo y pesar más de 130 kg de peso hacia el siglo XVII. Los guerreros japoneses preferían precisión a velocidad de disparo, y  por ello manejaban arcabuces con culatas curvas. Estas armas podían alcanzar el kilómetro de distancia, pero no eran efectivas más allá de los 100 metros y su precisión se limitaba a los 50 metros.


Los arcabuces competían directamente con los arcos (Yumi), ya que mientras se cargaba, apuntaba y disparaba con un Teppo, se podían lanzar hasta 15 flechas (Ya) con un arco -sin citar la desventaja que suponía la utilización de un arma de mecha en plena lluvia.
Fue hacia el 1600 cuando uno sustituyó al otro en el campo de batalla. En realidad, la verdadera eficacia del arma de fuego de ese tiempo residía en la agrupación de tiradores para disparar en andanadas cerradas; a ser posible organizadas en tres filas. Otra ventaja del arcabuz era que requería menos destreza y entrenamiento. Solo se necesitaba una instrucción básica y la tradicional disciplina militar para su manejo. 

Existieron, como apuntábamos más arriba, diversos tipos:

-Hamaza Zutsu o arcabuces de muralla (de 1,2 a 2 m y calibre superior a los 18,5 mm).
-Hiya Zutsu. Era un mortero que lanzaba flechas incendiarias.
Pistolas de mecha
-Ban Zutsu. De 1,3 m y de un calibre no mayor a los 13 mm. Era ligero (unos 3 kg) y fue usado principalmente en las batallas.
-Chyu Zutsu. Similar al anterior, pero con un mayor calibre (15-18 mm), más ornamentado y era el arcabuz propio del Samurai, con lo que se le consideraba más prestigioso.
-Bajou Zutsu. Empleado a caballo, aunque con ciertas dificultades cuando se usaba una sola mano. Medía entre 40 y 60 cm de largo.
-Tanzutsu. Eran las más cortas (<40 cm), de calibres variados (8,5 a 18 mm) y usadas con una mano como las célebres pistolas.


A mitad del periodo Sengoku (1467-1603) se introdujeron de manera masiva las armas de fuego dada la época tan convulsa en que se vivía, y las ventajas que aportaba el Tanegashima en el campo de batalla, aun tratándose de armas pesadas y primitivas. Tras las experiencias vividas en las diversas guerras de este periodo, Japón llegó a superar a los países de Europa en cuanto a producción de armas de fuego. Tanto fue así que en la guerra contra Corea un siglo después de la llegada de los españoles a América, los japoneses vencieron a los coreanos luchando con 40.000 arcabuceros de un total de 160.000 soldados.

En el siguiente periodo (Edo) y hasta la Era Meiji (a partir de 1868), los conflictos armados disminuyeron, y aunque no se renunció al uso de las armas de fuego (existían dos centenares de armeros en el país por aquel entonces), era la espada la más usada en las pequeñas escaramuzas que se daban, mientras los Tanegashima eran empleados principalmente para la caza y el tiro al blanco por parte de los Samurai.

A partir de mediados del siglo XIX con la llegada de los estadounidenses a la isla, los japoneses empezaron a adquirir armas de fuego más modernas, puesto que los antiguos arcabuces quedaron obsoletos. Fue en 1877 la última vez que se usaron Tanegashima por parte del nuevo Ejército Imperial Japonés contra los Samurai resistentes a la entrada de la Era Meiji, reflejada de manera magistral en el famoso largometraje “El Último Samurai” (2004).

Hoy en día, los arcabuces japoneses son empleados en las recreaciones históricas del país, así como por los coleccionistas de armas antiguas.

Raúl Cabral.

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