Significado.
Etimológicamente, la palabra Kiai está compuesta por dos conocidos Kanji japoneses: Ki, que viene a significar energía, mente, espíritu, fuerza y Ai, que significa unir (es una contracción del verbo Awasu). Si a la palabra Kiai le damos la vuelta, leeremos Aiki -la unificación de nuestra energía con la del oponente- tan importante en Aikidō.
Utilidad.
Para los profanos, el Kiai no es más que el escandaloso grito que dan los artistas marciales cuando practican. ¡Nada más lejos de la realidad! El Kiai es mucho más: por un lado es la exteriorización de la energía por medio de un grito; pero además nos puede servir para animarnos ante un momento de peligro y estrés; para amedrentar, paralizar, distraer o asustar a un oponente e incluso para ayudarnos a respirar cuando, a causa de la adrenalina que circula por nuestras venas en momentos de enfrentamiento, nuestro sistema cardiorrespiratorio nos demanda mayor cantidad de oxígeno. Por último, también nos proporciona un aporte extra de potencia a la hora de dar un golpe.
En un estudio realizado en 1986 en la Nihon University se comprobó que los golpes acompañados por un Kiai eran un 10% más potentes que los que se daban sin grito. Lo más curioso e interesante fue la validación de que dichos gritos sucedían 60 milésimas de segundo más tarde que la llegada del golpe, lo cual indicaba que más que el Kiai en sí, era la intención de ejecutarlo lo que activaba la corteza motora del cerebro y mejoraba la coordinación y la potencia del golpe.
Un experimento práctico ulterior confirmó los siguientes extremos:
- Sin Kiai y sin intención hay menor potencia.
- Sin Kiai, pero con intención hay mayor potencia.
- Con Kiai en el justo momento del impacto se produce la máxima potencia.
- Con Kiai después del impacto, la potencia es intermedia.
Conclusión: la combinación de una técnica junto con Kiai consciente e intencionado optimiza los resultados en la práctica de las Artes Marciales.
Realización.
Se dice que el Kiai debe proceder del Hara, del bajo vientre; debe darse de hecho con la ayuda del diafragma y el transverso abdominal. Así pues, no solo gritaremos, sino que exhalaremos con el músculo transverso de nuestro abdomen contraído previamente.
El Kiai solemos realizarlo durante los entrenamientos en determinados momentos en los Katas, o al final de un encadenamiento de Kihon, o durante el Kumite (Jyu Kumite, Shiai Kumite, etc.) o bien cuando lo indica el maestro en clase. Pero lo cierto es que podemos realizar nuestro grito cuando queramos o cuando nos lo pida el cuerpo. Por ejemplo, al finalizar una acción determinada. Eso sí, no debemos abusar del Kiai constantemente.
En realidad, el Kiai no es exclusivo de los practicantes del Budo. De hecho, lo oímos en deportes y disciplinas como el tenis, el balonvolea o el atletismo, donde a la hora de atacar una bola o de lanzar un disco, se grita efusivamente.
Naturalmente, no debe de gritarse en la realización de cada técnica, ya que perdería su utilidad, disipándose la energía de manera inútil. Debemos elegir el momento para hacer nuestro Kiai. Al principio, nos avergonzará llevarlo a cabo solos en el tatami, pero inmersos en el grupo de una clase, el pudor y la ansiedad se disolverán. Poco a poco se puede ir practicando y aprendiendo a ejecutarlo en los momentos adecuados.
Ejemplos.
A continuación podemos ver un breve vídeo donde se pueden oír algunos ejemplos de Kiai realizados por los maestros Herbert y José Cáceres, por mí mismo y finalmente por mi Senpai Javier Juliá.
Raúl Cabral.
Bibliografía: karateyalgomas.com

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